El nombre de Mauricio López

¿Quién fue Mauricio López? ¿Qué nos dice su nombre? ¿Por qué él? ¿Qué valor tiene para nosotros y nosotras hoy? ¿De qué manera se relaciona con nuestra propuesta particular de búsqueda y aprendizaje comunitario?

Semblanza personal

Mauricio Amílcar López, Libreta de Enrolamiento número 3.336.671, nació en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Argentina, el día 26 de abril de 1919, y desde muy joven se radicó en la ciudad de Mendoza, que con el tiempo se transformó en el lugar de sus afectos y donde desarrolló la mayor parte de su vida adulta. Fue un ser humano comprometido con la realidad y con la sociedad de su tiempo, solidario y generoso en la entrega hacia los demás. Su indignación frente a las injusticias lo llevó a arriesgar su vida para ayudar a muchos que fueron perseguidos y víctimas de las dictaduras en la Argentina, en una época de adversidades y desconciertos.

Fue un cristiano que no era clérigo y su fe fue el motor de su militancia social. Miembro fiel de una muy pequeña iglesia evangélica de los Hermanos Libres en la ciudad de Mendoza, una pequeña comunidad testimonial frente al poder de la Iglesia Católica y también hostil a los aparatos de las iglesias tradicionales del mundo reformado. Desde joven militó en el movimiento ecuménico local y luego internacional, siendo reconocido como un dirigente con pensamiento universalista. Un intelectual evangélico que caminó por el camino de la ruptura y la fidelidad a su tradición, en apertura, diálogo y búsqueda permanentes. Cultivó la paciencia fraterna e insistió en ser tolerante para aceptar las diferencias y no forzar a los que no entendían o no podían.

Filósofo y teólogo, profesor de Filosofía en la Universidad de Cuyo por varios años. También estudió, dictó cursos y conferencias en diferentes países de Europa, África, Asia y Estados Unidos. Fue secretario del «Departamento Iglesias y Sociedad» en el Consejo Ecuménico de Iglesias, Ginebra, Suiza, y durante diez años fue miembro directivo del Consejo Mundial de Iglesias. Fue designado como primer Rector de la Universidad de San Luis desde su creación en 1973, donde trabajó por una reestructuración universitaria que pusiera en práctica los ideales de una educación democrática y participativa.

Mauricio López fue secuestrado de su casa familiar la madrugada del primero de enero de 1977 por nueve hombres armados y encapuchados, siendo torturado y probablemente asesinado. Desde ese momento se transformó en uno de los miles de desaparecidos bajo el gobierno de la última dictadura militar argentina y en un mártir universal. Sus escritos inéditos fueron recopilados por Oscar Bracelis y editados en 1989 bajo el título Los Cristianos y el Cambio Social en la Argentina, por la Fundación Ecuménica de Cuyo, entidad de la que Mauricio López fue cofundador.

¿Por qué Mauricio López?

Quizás lo más importante es que la persona de Mauricio López representa un ejemplo de vida y compromiso. Es una persona y no un concepto. Mostró una fe cristiana en acción, fue un estudioso y pensador en búsqueda permanente. Sintetiza en su propia vida, y de una manera más cercana, el seguimiento del profeta de Nazaret. También podríamos pensar en otros mártires que han sido de mucha inspiración como Dietrich Bonhoeffer (protestante de Alemania), Martin Luther King (evangélico bautista de USA), Oscar Romero (católico romano de El Salvador), Monseñor Angeleli (católico romano de Argentina). Pero la elección de Mauricio López refuerza la identificación local y regional con Argentina y América Latina, y también con las iglesias evangélicas tradicionales.

Fue una persona común como cualquiera de nosotros que luchó desde «abajo» y no era amigo de los negocios en las altas esferas del poder. Que no sea un personaje muy famoso sería un argumento a favor, ya que no es casualidad que su nombre no haya sido promocionado por muchos años. Esta es una oportunidad de rescatar su memoria y su aporte en un momento histórico particular de la vida del país y del mundo evangélico, y a su vez de reforzar el proceso político actual de recuperación de la memoria y la lucha por la justicia y la verdad contra todo tipo de impunidad.

¿Qué valores rescatamos y cómo pueden orientar nuestro camino?

De Mauricio López podemos rescatar su vocación humanística, su compromiso y su militancia para alcanzar la utopía de un mundo mejor. Sus armas fueron la pluma y la palabra, la investigación y la enseñanza, su capacidad para articular aspectos teóricos con cuestiones sociales, económicas y políticas de la vida cotidiana. Su ideario tiene mucha afinidad con nuestras propias búsquedas teológicas y existenciales, itinerarios personales y experiencias institucionales.

Mucho de la vida y ministerio de Mauricio López puede ayudar a orientar el camino que como la Comunidad de Aprendizaje estamos comenzando.